En la vida adulta, son muchas las circunstancias que pueden llevarnos a necesitar apoyo psicológico: problemas personales, de salud, laborales o relacionales pueden afectar nuestro bienestar sin que, a veces, sepamos cómo gestionarlos. Reconocer que algo no va bien, que nuestras emociones, relaciones o rendimiento han cambiado, es el primer gran paso hacia el bienestar emocional. Pedir ayuda a un psicólogo no es un signo de debilidad, sino de valentía y autocuidado. Si sientes que algo te supera, no estás solo: dar el paso puede cambiarlo todo. Busca ayuda profesional y empieza a sentirte mejor hoy.
Algunas de las situaciones mal afrontadas o gestionadas son:
